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caminos

txarli | Personal | Monday August 6 2007

Según va pasando el tiempo, y la atención va dirigiéndose hacia objetivos mas profundos, las sutiles diferencias entre lo que queríamos ser, lo que somos y lo que pretendemos ser, se van acentuando, poniendo de manifiesto. Es posible hacer internamente la vista gorda, mientras que la atención esta puesta afuera, cuando los objetivos son externos, es -al menos para mi- mucho mas fácil no ver estos mecanismos arraigados.

La inercia de fijar la atención en lo exterior -éxito social, éxito económico, acumulación de bienes- permite que, a base de echarle siempre la culpa de todo, a un factor externo, nos acomodemos en la posición de víctima, y de esta forma, accedamos a perdonarnos una serie de barrabasadas, que nos afianzan aun mas en esta consciencia.

Al modificar el rumbo, hacia lo interno, el camino plantea otro tipo de experiencia, lo que antes era una pataleta dirigida hacia afuera -y socialmente permitida y alentada- se transforma en un aguijón interno, difícil de aceptar.

El encontrarse defraudándose a uno mismo en los objetivos planteados, es particularmente frustrante, es mucho mas fácil aceptar que otro te miente, te roba o te agrede, que ver y aceptar que somos nosotros mismos los que estamos teniendo este tipo de conductas en contra nuestro.

Hace poco leía en un libro, un concepto que tiene que ver con esto, y es la diferencia entre venerar y transformar, que dicho de otra forma es la diferencia entre filosofía y acción, la cultura occidental esta fuertemente enfocada hacia la filosofía, y muchas veces filosofía barata, estamos acostumbrados a sentarnos a compartir una comida o una cerveza con amigos, y en este ritual, poner a parir a mas de uno que no se encuentra presente, o de despotricar por una u otra injusticia social, convencidos de que esta actitud es positiva y altruista, o incluso sin tener ningún tipo de consciencia ni positiva ni negativa, solamente respondiendo a una automatización aparentemente imposible de revertir.

Mantenerse solo en la teoría, nos transforma en seres particularmente mañosos y retorcidos, el ego aumenta, alimentado, por el hecho de estar permanentemente juzgando a los demás desde nuestro acotado punto de vista, que en esos momentos adquiere la ridícula dimensión de juez y en algunos casos de semidiós.

Lo curioso del caso, es que mientras proyectamos hacia afuera, tenemos la sensación de que estos debates, ayudan de alguna forma, y la verdad es que mas que ayudar, nos estamos agregando peso a la mochila que tenemos en la espalda, hay que decir, que es admirable la capacidad que tiene nuestra columna para soportar toda una vida de sobrepeso.

Esta claro que cada uno hace lo que puede, en el momento que puede y de la forma que mejor le sale, según su situación personal, pero creo que es necesario recalcar aquí, que siempre es posible ir poco a poco apuntando y caminando hacia un objetivo mas alto.

“La vigilancia y la lucidez son los senderos de la inmortalidad. Los que vigilan no mueren. La negligencia es el sendero de la muerte. Los negligentes son como si ya estuvieran muertos.”

Siddh?rtha Gautama

txarli