Sobre la búsqueda, o el camino.
txarli | Personal | Tuesday November 20 2007Tengo el vicio de relacionar el camino con un trámite, una mera acción automática para llegar al punto deseado, y sobre esto, me gustaría profundizar.
Este tipo de conciencia tiene una repercusión muy fuerte sobre mi vida, y analizándolo detalladamente, logro detectar varias cosas, en principio lo que resalta es el funcionamiento automático y apresurado, en lo cotidiano. Creo que podría categorizar los momentos de mi día en tres grupos; momentos en los que me toca hacer lo que más me gusta, otros en los que tengo que hacer algo que no deseo, pero que no me afecta, y los críticos son en los que toca alguna tarea que detesto. Veo una gran diferencia de atención y conciencia en estos tres tipos, es decir, cuando hago aikido o iaido, por ejemplo, mi atención y concentración son casi totales, como si el mundo exterior por un momento dejara de existir, es como entrar en un espacio-tiempo con reglas diferentes, también me pasa esto haciendo zazen, tiene el mismo efecto, y en la cotidianeidad de mis semanas, estos son los puntos de oasis personal, el primer anillo.
Luego está el segundo anillo, y ahí también el efecto es muy similar, por no decir el mismo, los ratos que paso jugando con mis hijos o compartiendo una conversación con mi compañera, vale decir, con la gente que más amo en este mundo, tienen este mismo sabor, parece que una alquimia interna logra que en esos momentos, el tiempo realmente funcionara de otra forma, y tal vez… así sea.
El tercer anillo se compone de los momentos automáticos, repetitivos y triviales, sobre los que no pongo mucha atención, de hecho, tiendo a apurarme, para llegar rápidamente a los otros momentos, los que más disfruto.
Esta falta de compromiso o de conciencia mientras voy de un punto a otro, me hace perder un tiempo valioso. ¿Qué pasaría si pusiera la misma atención que pongo en iaido, mientras voy caminando al metro?, ¿qué pasaría si lograra mantener esta mente durante los procesos automatizados del día? Es evidente que practicar aikido, iaido, meditar así como otro tipo de practicas similares, ayudan, por un lado a plantearse este tipo de cuestiones, pero por otro, dan un efecto de inercia, ayudan a mantener este tipo de mente fuera del dojo.
Lo que más me interesa del aikido, es la posibilidad de trasladar esto mismo, a la vida cotidiana, no pasa por aprender a defenderme físicamente, para esto ya he estudiado otras técnicas marciales aplicadas a una confrontación física, para mi pasa por otro punto muy distinto, pasa por modificar el sistema de interpretación del mundo, por utilizar métodos muy concretos para ajustar el comportamiento en lo cotidiano, y llevarlo a otro nivel, lograr disfrutar de la vida, de cada segundo de la vida, en otras palabras, de hacerme consciente de que estoy en el camino.
Hace unos días una persona que para mi es una guía, comento algo que me dejo pensando mucho, y que creo tiene relación con todo esto, “en el DO, se elije no matar, o no dañar, esto diferencia “do” de “jitsu”, pero! (siempre los hay) es de vital importancia que tori no pierda el control en ningun momento, de otra forma, no tendrá la posibilidad de elegir”, igual que en la vida… para poder decidir sobre algo, primero hay que tener el control, estar en el centro, no vacilar, no pensar, es el tipo de estructura que trabajamos en aikido.
Claro que no tenemos que confundir, el no pensar con estar atontado, todo lo contrario, esta más relacionado con estar vacío de pensamiento, pero en alerta, consciente, despierto más que nunca, sin ningún pensamiento que distraiga esta atención, llegados a este punto, no hay falla, y creo en lo personal, que mi búsqueda esta relacionada con esto, con poder ampliar estos microsegundos, a periodos de tiempo más largos, incluso, y más aun, en los momentos en los que estoy haciendo algo automático, o aburrido, no solo cuando estoy disfrutando en el tatami, ahí caminando al metro, pelando una naranja o vistiéndome, porque para mi esto es el camino, no el gran camino hacia la iluminación viéndolo como algo inalcanzable, sino, cada momento del día, cada momento es un paso en el camino, y cuanto más despierto me encuentre, aumenta la posibilidad de que al final del viaje (o por lo menos del viaje con este cuerpo) sea ese gran camino.
el mayor premio a que una mente atenta pueda aspirar en “el camino” es saber que no anda solo y poder reconocer y aceptar la bondad de los consejos de los demás “viajeros”.
gracias por todo hermano